10 julio 2020

Astrología y flores de Bach en terapia para reacciones violentas

 

 Para acercarnos a esta actitud y muestras de violencia, hemos de considerar, aunque muy brevemente, que el ser humano posee:

 

Un instinto biológico de agresividad benigno que está al servicio de la supervivencia del individuo, de esta manera se mantiene ya sea la propia integridad  física, emocional o psíquica, o la del clan, o la especie. Hablamos entonces de defensa, de protección. Por lo tanto, es una expresión del propio poder personal.

 

También puede manifestar agresividad maligna, la cual surge cuando ya no se canaliza adecuadamente ni se controlan las respuestas agresivas, es entonces cuando esta energía va contra uno mismo o contra otros seres. La podemos denominar crueldad sádica, o autodestrucción, en todo caso es una respuesta desordenada emocional que podría haber sido adquirida y que conduce a la violencia, al sufrimiento. También puede ser un síntoma asociado a problemas y desórdenes mentales. Sin embargo, esta energía puede ser dirigida hacia objetivos espirituales, con un tratamiento y terapeuta adecuado.

 

¿Qué ocurre entonces con la agresividad maligna? Que se muestra de una manera desproporcionada y excesiva emociones como rabia, cólera, indignación, rebelión y de manera impulsiva, sin control. La palabra resulta hiriente (insultos, injurias), se ataca verbalmente, se grita, los gestos son exagerados  y los actos son vehementes, exaltados, dañinos.

 

¿Por qué se llega a esta conducta desequilibrada? Surge la cólera porque existe miedo.

Puede ser porque no se sabe trabajar con la frustración, porque se reacciona con intolerancia. A veces puede ser que sea una defensa de un sentimiento interno de vulnerabilidad, o porque falta estima y autovaloración propia.

También puede ser una reacción que viene de algo que ocurrió en la infancia y que se quedó sin sanar ni liberar.

Esta violencia puede desencadenarse por estrés, por dolores intolerables, porque se padecen ciertas enfermedades.

  

Chicory

Cuando surgen estas situaciones  y ello es a menudo, con cierta frecuencia, de manera que  las emociones desbordan, podemos utilizar las Flores de Bach como compañeras de una terapia seria y comprometida con un profesional capacitado para ello. Incluso lo mejor sería antes, en los primeros atisbos, cuando se presentan los primeros síntomas de que algo no va bien dentro, de que las relaciones con el entorno se comienzan a distorsionar.

 

Veamos algunas flores relacionadas con ello y cómo entender esta situación desde el análisis astrológico.

 

Cherry Plum facilita recobrar la serenidad ante la ira, se necesita cierto autodominio para no estallar, para evitar el descontrol, sobre todo verbal. Así pueden avisar los aspectos Mercurio-Urano, Sol-Marte, Mercurio-Marte. Esta flor facilita el autocontrol, la fuerza de ánimo.


Cherry Plum


 

¿Cuándo puede ocurrir esto más fácilmente? Cuando, por ejemplo, una persona tiene un ataque de celos (Venus-Marte, Venus-Plutón, las luminarias o planetas personales en el signo de Escorpio; Luna, por ejemplo con Plutón). Es entonces que la mente se vuelve suspicaz, surgen deseos de venganza, como le ocurre a una personalidad Holly, que además suele ser de temperamento nervioso. Esta flor trae calma, comprensión, amor.

 

También Vine (Marte-Plutón), porque se da un exceso de autoritarismo (Marte-Júpiter), tiranía incluso, una afirmación de sí excesiva, prepotencia. Entonces falta empatía, flexibilidad, y sin olvidar que es una personalidad a quien no le gustan los cambios. Esta flor facilita el respeto.


Verbena


 

Lo podemos ver cuando en la Carta Astral predomina el Fuego, que puede incluir rigidez (como los aspectos Mercurio-Saturno) el punto de vista del otro no interesa. O puede ocurrir que el Sol, Luna estén progresando por estos signos; el Fuego suele ser impaciente, sobre todo Aries y Sagitario, Impatiens; o Leo, que puede estar sobrexcitado (Vervain). Vervain facilita ser moderado. Impatiens trae como cualidad respeto hacia los ritmos de otra persona, calma.

 

Cuando hay una influencia de Plutón, que es muy extremo –tanto como Urano, ya sea que aparezca en la Carta Astral o por progresión-tránsitos. En Escorpio, que puede estar vinculado con Chicory: aparecen celos, comportamiento caprichoso y manipulador, posesividad, carácter dominante, en la Carta Astral destaca por alguna/s posiciones concretas. En relación a Escorpio, que se preocupa demasiado (Chicory) y Plutón, también podemos pensar en Vervain, extremista, con tendencia a querer dominar, exceso de tensión; y le puede pasar a Júpiter, con su fanatismo y gran actividad. Gracias a Chicory se puede trabajar la adquisición y expresión de amor desinteresado.

 

A una personalidad Willow también le puede suceder porque se queja frecuentemente, porque guarda resentimientos, es de temperamento bilioso, no disfruta con los éxito ajenos, su estado de ánimo es de amargura; así, le podría pasar a Capricornio o a Virgo. Con Willow se consigue un razonamiento constructivo. Y si además  siente que le desprecian, que no le incluyen, un Sol afligido en natal o por progresiones/tránsitos.

 

Holly

 

En la Carta Astral, por ejemplo, también podemos mirar si está implicado el Eje III/IX, o el Eje V/XI, eje I/VII para poder observar si afecta a la mente, a las relaciones, qué planetas hay en esas Casas y cómo están aspectados.

 

Observamos especialmente el Ascendente, dónde está su regente y qué aspectos tiene. La posición del Sol y la Luna, regentes, aspectos.

 

¿Hay algún indicador también respecto a la familia, el entorno de la infancia, cómo son los padres, abuelos, ancestros?. Este dato también nos interesa. Lo buscaremos en los planetas, en las Casas pertinentes.

 

Y no nos olvidamos de analizar las propias configuraciones planetarias, las figuras de aspectos.

 

Es un tema complejo que se podría desarrollar ampliamente, pero aquí están algunas pistas y algunos remedios para procurar que no se agraven las cosas cuando se comienza a ser consciente de ello.

 

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