10 agosto 2019

Sol: la pasión y el entusiasmo de la juventud






Transita el Sol por el signo de Leo, ya en el grado 17, Venus se acerca (grado 16) y Marte se va alejando (25), a Mercurio le queda poquito para entrar en este signo (día 12).



Para las personas nacidas bajo el signo de Leo han sido unos días muy activos desde el 4 de julio, en los que han podido tener menos paciencia y el genio, la ira, el enfado, las explosiones coléricas han podido surgir de manera impetuosa, aunque en ocasiones necesaria. ¿Por qué necesaria? Realmente no tendría que hacer falta indignarse, ni pelearse, ni gritarse para poder expresar todo lo que se vino guardando y se estuvo aguantando. Pero precisamente la "fiebre interior" ha ido creciendo hasta el punto de causar alguna molestia física, incluso dolor, para que en ocasiones haya la fuerza -impetuosa eso sí- para decir: ¡basta!, ¡hasta aquí!, ¡no puedo más!, ¡así no podemos seguir!, ¡es demasiado!. En todo caso, ser consciente de ello y hacer ajustes será adecuado para que no se queden dentro frustraciones, malhumor. Es el momento de afirmarse, saber qué se quiere y cómo, y hacer la demanda adecuada, con asertividad, sin violencia. Esta es la influencia de Marte.


Para ayudar, también se cuenta con la ayuda de Venus, diplomacia, sentido de la oportunidad, acuerdos, con dulzura y con gracia, con ayudas amorosas, aunque atención, porque también puede volverse uno indolente y preferir el placer, el confort a hacer y decir lo que se sabe que ha de ser ahora y que es incuestionable posponer para evitar males mayores. Esta fuerza ayudará a unir, ayudada por Mercurio, hay que hablar, hay que hacer gestiones, comunicar, escribir dejarse inspirar en estado de paz y calma, encauzar esta energía para que no sean sólo ideas, pensamientos, obsesiones, agitación mental.


Habrá que recuperar la conexión con el arquetipo interno de la juventud, el héroe en busca de experiencias y conocimientos dispuesto con ilusión a ir más lejos, a aprender, a madurar. Puede que a veces sobre orgullo, o soberbia, puede que a veces se caiga en un narcisismo que termina por aislar del entorno, o se vuelva uno un poco exhibicionista, pero también se puede estar atento a todo esto y no perder el sentido de la nobleza, seguir una senda de espiritualidad que permite la conexión con el alma y su madurez constante. Habrá que seguir atreviéndose a crear, a ordenar, a veces a dirigir, no excederse cuando el dramatismo surge en momentos de agitación, ser consciente de que en nuestro interior lo divino inspira hacia la perfección.





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