26 marzo 2019

Tauro – Venus -Tiroides



En Astrología sabemos que existe un vínculo entre el signo de Tauro y su regente, Venus, y el deseo; el deseo de reencarnación, los deseos egoístas, la posesividad cuando la personalidad queda atrapada en el materialismo y no vive con equilibrio y amor las relaciones quedando atrapada el alma en la pasión, en la ilusión, etc. El deseo más sublime es alinearse con la Fuente para realizar el Plan Divino, cooperar con él de acuerdo a las cualidades que traemos para compartir, para dar, así redirigimos nuestros deseos, los reorientamos positivamente de manera despierta, lúcida en beneficio de la Unidad, del Todo.


Integración de los opuestos

Signo y regente, Tauro y Venus, están en relación con la garganta y con la glándula tiroides. Decía Eric Rolf, nacido bajo el signo de Sagitario, que “ la tiroides representa el equilibrio de las cualidades que has elegido explorar en esta vida y la integración de los opuestos”. Aquí podemos entonces incluir los deseos contradictorios. En todo caso, esto nos indica que hemos de  procurar no exagerar, conoceremos los extremos, nos moveremos por ellos, nos atraerán –sobre todo cuando interviene la energía de Urano y Acuario está activo- pero hemos de procurar integrar. Podemos observar en la Carta la posición de planetas y los aspectos, qué cualidad tienen esos planetas que se relacionan entre sí, y sobre todo nos centramos en el aspecto de oposición, así cómo dónde está Tauro y dónde y con quién está Venus en la Carta Astral, y qué tránsitos tenemos en Tauro y a Venus, y qué tenemos en Acuario y qué aspectos y con quién y dónde está Urano. Vamos entonces comprendiéndonos y comprendiendo qué puede causar el desajuste de la glándula tiroides desde el conocimiento psicológico de la personalidad.




Experimentamos el deseo como una tensión hacia una meta considerada como fuente de satisfacción. El deseo manifiesta algo que nos falta, una cosa, alguien, y el sufrimiento que provoca esta ausencia. El deseo puede provocar sufrimiento. Tengo compañía, pero deseo soledad; tengo cualidades para cantar como un ángel, pero deseo poder escribir historias como Andersen; tengo el pelo rubio, pero quiero tenerlo castaño; tengo una casita linda en la playa, pero deseo tener un gran chalet en la montaña, y así, un larga lista de acuerdo a los deseos de cada uno. Y la satisfacción del deseo, aquello que conseguimos, también causa sufrimiento, una vez que conseguimos lo que deseamos sufrimos, ¿por qué luego deseamos enseguida otra cosa? Nos decimos: ¿Y ahora qué?.

Aunque también existe el lado positivo del deseo, así que hemos de relativizar.
La vida del hombre está basada en el deseo, todo lo que hacemos tiene un fundamento en el deseo.
El deseo es la vida, está en la naturaleza del ser humano. Forma parte de la esencia humana y sean cuales sean sus consecuencias, nos permite continuar el vivir.
G. W. F.Hegel decía que es a través del deseo que el hombre toma conciencia del ser, ya que el hombre, contrariamente a los animales, el hombre desea para sentir el reconocimiento de su superioridad. Pero sabemos, deseo y sufrimiento, deseo y angustia. Volvemos otra vez a lo esencial, salir de los extremos, encontrar el equilibrio. Expresar y sentir profundamente gratitud por lo que tenemos, de aquello que podemos disfrutar, es primordial para no perder la objetividad y mantener interiormente este estado de ecuanimidad, o volver a él si lo perdimos.

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