12 septiembre 2017

Dualidad – Elemento Aire



Cuando va más allá de la conciencia, hay un estado de no-dualidad, en el cual no hay cognición, sólo puro ser. En el estado de no-dualidad, toda separación cesa.

Nisargadatta Maharaj, nacido bajo el signo de Aries


Nuestra mente inquieta fluctúa entre visiones y posibilidades opuestas. Nuestra conciencia ha de aceptar este cambio constante y moderar, desde la sabiduría que da la experiencia y el conocimiento continuo, este balancín al que quedan sometidas entonces nuestras emociones. La dualidad nos permite sentir tanto amor como rechazo: unión-separación. La dualidad nos permite sentir alegría y tristeza, optimismo-pesimismo, podemos tener un día de vitalidad y energía para poder actuar, pero también podemos tener un día de pereza, apatía, letargo. Desde Piscis aprendemos el amor incondicional, no podemos pasarnos la vida queriendo ser siempre actuar de manera perfecta –se encarga Virgo de ponernos delante los defectos y comienza la ansiedad. Pero todo está entretejido. Estos tres signos que hoy están activos por los planetas presentes en ellos interconectados (Géminis, Virgo y Piscis) son precisamente “mutables”, de cambio, y hemos de aprender a ser tolerantes y flexibles, con nosotros mismos y nuestras fluctuaciones, así podremos serlo con los demás, comprensivos y empáticos, con capacidad para ponernos en el lugar del otro.

El elemento Aire nos vincula con los pensamientos, las ideas, los conceptos, la objetividad. Observemos en nuestra Carta Natal cuántos planetas hay en este elemento. Por ejemplo, algunas observaciones:
Si no hay planetas en Aire, podemos comportarnos y pensar de manera subjetiva en muchas ocasiones, y si hay demasiados planetas en Aire podemos sentir demasiada tensión mental y nerviosa.







Esta conexión con el Elemento Aire nos proporciona ante los acontecimientos tener una mayor perspectiva, analizamos y somos racionales, gracias a nuestras ideas podemos conectar con otras personas afines. El elemento Aire está vinculado a la respiración, es “Prana”, por eso Mercurio, una Luna en Géminis o con Mercurio, que rige a este signo,  está orientada a relacionarse, intercambiar, participar, vincularse, desarrollar el yo social.


Nuestro cuerpo etérico se nutre también de “aire”, oxígeno, y de luz (con la vibración de sus aspectos cromáticos), no sólo de agua y comida extrae nuestro cuerpo la “vida”. Nuestra vida depende sobre todo de la calidad de nuestros pensamientos, de su vibración. Nos corresponde a nosotros permanecer atentos, observadores a nuestro mundo interior para repolarizar todo pensamiento de baja vibración, a voluntad, porque así lo decidimos. En la dualidad avanzamos, pero nos lleva al conflicto y al sufrimiento, por ello, con paciencia según vamos quitando las etiquetas de “bueno-malo”, “blanco-negro” y observamos que todo está entrelazado vamos encontrando la paz. Vemos y queremos tener en cuenta toda la escala cromática en su totalidad. Como el día y la noche, la luz y la oscuridad se suceden. La clave es abrir bien los ojos, sentir la unidad en el momento presente, la separación es una ilusión, salir de la ignorancia, sumergirnos en la totalidad. Integrar.



12 de septiembre:

La Luna ha entrado en Géminis (Aire) y desde ahí contacta ahora con Marte, a 4º de Virgo (Tierra), y con Neptuno (Agua), a 12º de Piscis (Marte y Neptuno en Oposición).
Géminis es un signo dual, como Piscis.
La Luna se queda como planeta focal en este triángulo de rendimiento que se forma, o T cuadrada, tanto Marte como Neptuno confluyen en la Luna-Géminis.






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